
Se nos fue un invierno duro lleno de fiebres. Tiritando de frio o de miedo, o de ambas, apagamos la luz de nuestra mesita de noche, ahogando nuestras plegarias con la almohada, como cruel asesino, sin remordimientos hasta que que exhalaron el último suspiro.
Manos egoistas que desarropan tirando de la manta para su lado. Idiotas que sacrificamos nuestra parte del abrigo por el calor del cuerpo deseado, cuyo gesto se nos paga con barro que al menos usaremos para curar nuestras heridas.
Llegó la primavera y con ella el balance, agradeciendo que no faltase una mano en nuestra frente, que agitase nuestro termómetro, un "deja que te seque el pelo" cuando nos sorprendió la lluvia sin paraguas o un "Estoy Aqui".
Estoy aqui. A tu lado. Solo con eso, ya estaremos preparados para el próximo invierno.
Juan Carlos Bello