Amores Imposibles "Cuatro Cartas"




Tenía 17 años y toda una vida por delante.


La historia comenzó con un chico quiere conocer a amiga de una amiga de un amigo. Y la conocí, bueno algo así. Ya sabeis, esas fiestas de cumpleaños inocentes que luego resultan no serlo tanto.
Yo me enamoré aun más que cuando no la conocía pero ella desapareció del dia a la noche. Supuse que no querría saber nada más de mi. Y eso me destrozó.

Pasaron los dias y aunque pareciera imposible, las noches. Así hasta 22 noches. Y un día ahí estaba ella con unas cartas en la mano. Acercándose a mi con la intensidad con la que el sol colisionaría con nosotros. O nosotros con él. "Te estuve echando de menos, creí que no te volvería a ver". Es todo lo que recuerdo. Me entregó los cartas. Cuatro cartas concretamente, con detalladas descripciones del porque de su ausencia.
Locura, sí, locura, esa era su mejor definición. No me importaron los motivos.
Seguí adelante y caí en el abismo del amor, de la estupidez o de la muerte, como prefirais llamarlo. Y pasaron los meses. Ella era feliz, yo era feliz. Ella iba a diario al psiquiátrico y yo a mis clases. Si podía la acompañaba, si no también.
Y como cada tarde, la ciudad se detenía en el instante en el que la pasaba a recoger.
"¿Qué tal en clase?". "Llegaste tarde". "No me riñas, ven".

Tuvo un sueño. Y ese sueño se convirtió en mi pesadilla. Era sobre un chico. El resto no es tan importante. Las sospechas se hicieron realidad. Ya no me quería más, NOS quería. O algo así esgrimía ella al defenderse.
Idiota de mí, no pude escapar. Pensé que en su corazón ya no quedaba nada, ni tan siquiera piedad, y lo poco que quedaba de esa piedad se la había bebido él cuando le hizo aquel corte por encima del corazón, en el pecho. Y bebió. Bebió los restos de su inocencia, de su amor, de sus sentimientos y de cualquiera de las cosas que un corazón albergue.

Un relámpago a lo lejos, como una llamada perdida en la que se rompen las alas y alguien dice no te marches...
Caí en una depresión en medio de una depresión en medio de otra depresión.

Y luego ella quería traer al mundo al hijo del bebedor de metáforas. Y yo ya no comprendía nada. Ni tan siquiera comprendo esto.

Y algo así fue. Tenía 17 años recién cumplidos y toda una vida por delante.



 
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Lágrimas Tántricas by Juan Carlos Villegas Bello is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.